Un mes de anarcolibertarismo en su estado esencial y despiadado

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Por Luis Edgardo Jakimchuk 

Treinta días de “la era libertaria”. La frustración social va en aumento. ¿Hasta cuándo? es la gran pregunta. “Las fuerzas del cielo y la libertad carajo” no están claramente a favor de amplios sectores de la sociedad. Lo que sí está claro es que el incendiario anarcolibertario minarquista, como le gusta definirse al presidente, día a día supera cualquier calculo en el territorio de la lógica democrática y del sentido común.

El delirio político esquizofrénico de Milei y su gabinete, los más recalcitrantes menemistas, macristas y mileístas, con una maniobra brutal que deja atrás gran parte de la población, pretenden producir la revolución libertaria con un régimen autocrático.

Si apelamos a la memoria, que supone la reconstrucción de los datos proporcionados por el presente y proyectado sobre la información de acontecimientos vividos, estas medidas supera ampliamente antecedentes históricos como los aplicados por los regímenes de Videla-Martínez de Hoz; Menem-De la Rúa; Cavallo-Sturzenegger; Macri Sturzenegger Caputo, Dujovne, Prat Gay. Es más, excede las sugerencias que les dieron Milton Friedman y Friedrich von Hayek a Augusto Pinochet para “el milagro chileno”.

Más grave aún es que a los inquisidores del “no la ven” no les importa un carajo tener miradas diferentes a los preceptos Constitucionales.

Cuando la libertad se convierte en un bien escasísimo para los argentinos “de bien” Con frases como “vengo a sacar a los delincuentes de la casta política a patadas”. “Vengo a transformar la Argentina con más libertad”. “Haremos un ajuste de 15 puntos del PBI, sacándoles a la casta, no a los trabajadores, los jubilados, a los argentinos de bien”. “¡Viva la libertad carajo!”. Con estos vítores planteo el horizonte de una novedosa sociedad utópica “libertaria” y catorce millones de ciudadanos lo votaron.

Entiendo que no fue un voto doctrinario al minarquismo, el anarcocapitalismo o el libertarismo. Tampoco lo hayan hecho conociendo las propuestas de la Escuela Austriaca de pensamiento económico, Ludwig von Mises o Friedrich Hayek. Fue un voto para estar mejor, para recuperar la normalidad y menos imaginar que había algo peor que lo que habían pasado con Macri y Fernández.

Muchos argentinos “de bien” no descifraron correctamente lo que ofrecía Milei con discursos empapados de falacias argumentativa. No fueron pocos los que imaginaron que Milei era uno de los pocos políticos argentinos que les estaban diciendo “verdades incómodas”.

En realidad, enseguida de haber asumido apuntó a una tremenda licuación inflacionaria, reduciendo un mercado interno que se va evaporando día a día, un plan hiperrecesivo, a su vez, se premia a las corporaciones exportadoras que podrán exportar toda su producción sin ninguna objeción estatal y sin presiones del mercado interno. No hay ajuste, hay transferencia de ingresos en favor de los que ganan cuando a la Argentina le va bien, pero también cuando le va mal. Estos tipos no tienen ningún inconveniente en admitir la obscena desigualdad que produce la libertad que pregonan. Esta apertura que lleva adelante el TOTO Caputo, lo elogio ayer el FMI.

Pero lo más preocupante es que de imponerse el régimen libertario, la democracia está en peligro.

Milei cuando fue electo dijo: “Soy el primer presidente en la historia de la humanidad liberal libertario”. Con esa frase les decía a los argentinos que lo ubicaba en un lugar de excepción, que no hay nada por arriba de él. Estaba anunciando que para el régimen liberal-libertario la democracia no tiene nada que ver con la libertad, la democracia es solo una forma suave de socialismo. Milei defiende el absolutismo monárquico sobre la democracia.

Y esto lo reafirmo ayer el Procurador del Tesoro, Rodolfo Barra (arquitecto jurídico del menemismo), que defendiendo los superpoderes a Milei, utilizo una polémica frase: “Si hay crisis económica, no va a haber Constitución vigente”. Esta retorica tremendista poco y nada tiene que ver con los alcances del mamotreto enviado al Congreso.

Steven Levitsky y Daniel Ziblatt buscan identificar los comportamientos de políticos que ponen en riesgo nuestras democracias a través de su libro Cómo mueren las democracias, sostienen que el deceso de las democracias se da de una manera muy particular, desde los gobiernos electos, todo esto a raíz de que los partidos políticos no cumplen con la función primordial de mantener al margen posibles demagogos o figuras extremistas.

Si seguimos lo que Jacques Lacan afirmaba: “de nuestra posición de sujetos somos siempre responsables”, aún en las diversas formas que pueden tomar esas posiciones, todos somos responsables de proteger los valores democráticos y resguardar los derechos ciudadanos que tanto costo conseguir frente al potencial autoritarismo de Milei. Hay que defenderla en las calles con grandes movilizaciones y la responsabilidad de una dirigencia que no sea de escritorios y una caja a su lado, como la que le sirvió en bandeja el triunfo a Milei.

Más que claro está que para toda la caterva con pasado oscuro que merodean tras el proyecto, NO existe las normas básicas de la democracia: tolerancia mutua, contención institucional, distribución equitativa de los ingresos y la construcción de consensos.

Todos tenemos claro que hay una tremenda crisis económica y hay necesidad de tomar medidas. Sin embargo, esto no habilita darle superpoderes a un personaje, que no muestra cordura al decir “no hay alternativa, hay que sufrir” para que en 15 a 45 años vamos a vivir como los alemanes, irlandeses. ESO NO ES UN PLAN ECONOMICO. Estos tipos son largoplacistas radicalizados, que te ilusionan conque al final está la luz. Esa luz no existe, es verso neoliberal, la única luz al final del túnel es saquear las riquezas de los argentinos. Para estos locos podemos morirnos todos, les importa un carajo.

Me permito refrescar entonces que, ¡¡Viva la libertad carajo!!! es la construcción de un modelo social de 70 % de excluidos y sólo un 30 % de incluidos. La libertad es un valor colectivo, no individual. La libertad es un valor que se realiza con los otros y no contra los otros y un Estado fuerte.

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