Ingresar a la arena política requiere muchas veces tener un temple a la hora de las críticas. Durante estos últimos años parece ser que aquellos que deciden postularse, no se bancan ni siquiera un señalamiento. Y estamos hablando de críticas que tienen que ver con la trayectoria, que en muchos casos son de muy poco tiempo para algunos que comieron un poco de alpiste y ya se creen que vuelan. En el oficialismo se ven muchos casos como el del intendente Azcué o el ex secretario de Gobierno, Luciano Dell Olio, que hasta trató de “pelotudo” y otros improperios al director de este medio, por publicar datos que son incontrastables.
Como cortados por la misma tijera ideológica, el joven candidato Maximiliano Navarro Jaurena, que fuera hasta hace poco, funcionario de Azcué en Discapacidad, tampoco parece soportar las críticas que le hizo una mujer concordiense en su portal de Facebook. En su escrito la joven posteó:
Maximiliano Navarro Jaurena sale a recorrer la ciudad y a presentarse como una alternativa para gobernar Concordia.
Y hay preguntas que no deberían incomodar a nadie. ¿Cuál fue su posición frente a los recortes aplicados al sector de discapacidad?
¿Qué hizo cuando tuvo responsabilidades dentro del Estado?
¿Qué políticas impulsó?
¿Qué resultados concretos dejó?
¿Qué hizo por las personas con discapacidad desde el lugar que ocupó?
¿Acompañó o cuestionó las políticas de recorte?
¿Dónde estuvo cuando los vecinos necesitaban respuestas?
Porque gobernar no empieza el día que aparece un cartel con una candidatura.
La trayectoria también es parte de la campaña.
No alcanza con recorrer barrios cuando se acercan las elecciones. No alcanza con prometer lo que durante todo este tiempo no se hizo. Y mucho menos alcanza con presentarse como solución cuando se estuvo cerca de quienes hoy gobiernan y sostienen este modelo de ciudad hambreador y destructor.
Concordia merece algo más que promesas recicladas, fotografías electorales y discursos de ocasión.
Si quiere gobernar, que explique qué hizo.
Si quiere pedir confianza, que muestre resultados.
Si promete cambios, que explique por qué antes no los impulsó.
LA MORDAZA DE NAVARRO JAURENA
Como se dice en la jerga futbolística, la joven de nombre Noelia, se la dejó picando para que Navarro Jaurena le responda. Pero la respuesta del candidato fue de otro tenor. En vez de contestar las preguntas formuladas, que entendemos en un estado democrático, la podemos contestar o no. Llamativamente mediante un escrito leguleyo, Jaurena trata de alguna manera de advertirle a la joven que, “Cese de manera inmediata con toda publicación, comentario, manifestación o difusión de información falsa, agraviante o difamatoria que afecte mi nombre, mi honor y mi reputación”. Y en otro párrafo continúa, “Respeto plenamente la libertad de expresión y el derecho de cualquier persona a manifestar sus opiniones, sin embargo considero que existe un límite, cuando se realizan afirmaciones falsas o acusaciones que puedan ocasionar un perjuicio personal, profesional o público” Finalmente Jaurena, le indica, “Por este motivo dejo expresamente notificado que, en caso de continuar con este tipo de publicaciones o manifestaciones procederé a realizar las consultas correspondientes y a iniciar las acciones legales que pudieran corresponder. Preservando las publicaciones, mensajes y demás elementos, como eventual prueba. Mi intención es evitar cualquier conflicto innecesario y que esta situación finalice de manera inmediata y responsable. Quedás debidamente notificada”.
LA NAVARROJAURENIZACIÓN DE LA POLÍTICA
Esta muestra que sirve como botón en este caso concreto, nos hace pensar varias cosas. Si tomamos el escrito realizado por la joven en su portal de Facebook, lo único que hace es preguntar más que aseverar. Por lo tanto, la solicitud de Jaurena a que se llame a silencio es totalmente fuera de lugar y extemporánea en lo que se refiere a la vida democrática.
Por allí y tal vez buscando una justificación de su grave error metodológico, podemos decir que Navarro Jaurena es un kinesiólogo y no tiene porque saber cuestiones del derecho porque no es abogado, pero lamentablemente para su suerte es un político y para colmo candidato y como tal, tiene y debe conocer lo que es un sistema democrático. Su postura y su acción de acallar es una rémora del pasado dictatorial y que aquellos que peinamos canas las conocemos muy bien.
Lo mejor que puede hacer Navarro Jaurena, es contestar o no a las preguntas que le hicieren en este contexto pre eleccionario, de lo contrario tendrá que alfombrar las calles de Concordia con cartas documentos y eso le saldrá muy caro, aunque al parecer el joven candidato no tiene problemas de dinero. No sería mejor que Navarro Jaurena nos diga a los concordienses, ¿Quién o quiénes le financian su campaña? Alli sí parece que hay mucha tela para cortar.





