La familia del concordiense Gaston Herlein exige que la Justicia cumpla con la Ley y respete la presunción de inocencia.

«Somos la familia de Gaston», comienzan a relatar. «Escribimos estas líneas no solo con el dolor de tener a un ser querido privado de su libertad, sino con la profunda indignación de ver cómo quienes deben aplicar la ley son los primeros en incumplirla. A Gaston lo tienen detenido por una causa de abuso sexual en la que no existe ni una sola prueba contundente en su contra. Tienen a un inocente preso, y para sostener esa injusticia, el Poder Judicial recurre a una burocracia que estira los plazos procesales hasta vaciarlos de humanidad. No estamos pidiendo un favor; estamos exigiendo que se respete la Constitución».

«El 10 de noviembre de 2025 nuestros abogados presentaron formalmente la Acción de Revisión de la Causa. La revisión es el recurso para demostrar la inocencia de Gaston y exigir su inmediata libertad. Por su naturaleza, exige una respuesta urgente».

Según sus familiares, «la Justicia decidió archivar nuestro derecho en un cajón. Tuvieron que pasar casi seis meses —hasta el 5 de mayo de 2026— para que el tribunal emitiera un simple despacho de trámite. Ciento setenta y seis días de silencio absoluto mientras un inocente sigue tras las rejas».

Con este retraso, el tribunal viola abiertamente el Principio de Inocencia (Artículo 18 de la Constitución Nacional) y el principio de Plazo Razonable, protegido por el Artículo 7.5 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica). Mantener a una persona presa sin pruebas y negarse a revisar su causa por más de medio año no es un retraso burocrático; es una condena anticipada e ilegal.

 El 19 de mayo de 2026 se solicitó formalmente que se dicte resolución. La respuesta del sistema ante nuestra exigencia fue inmediata, pero no para darnos justicia, sino para sacarse el problema de encima:

  • «Emitieron una resolución de apuro y se incorporó un informe de nuestros abogados. Solo dos días después, el juez dictó un Auto de Excusación».

«¿Cómo se explica que un magistrado tarde más de medio año en darse cuenta de que debe apartarse de una causa? Mientras la vida de Gaston se desgasta en una celda por una acusación sin fundamentos, el juez utiliza la excusación como una maniobra de dilación para no firmar la libertad de un inocente. Al excusarse, el contador de los plazos volvió a ponerse en cero, pasando la causa a un nuevo despacho».

La frialdad del «Téngase Presente»

La desesperación de la inocencia no entiende de tiempos de oficina. El pasado 7 de junio de 2026, Gaston envió una nota escrita de su propio puño y letra al tribunal. La respuesta del tribunal llegó con una resolución automatizada que dice: «Téngase presente».

Para los jueces, el «téngase presente» es un formalismo cómodo. Para nosotros, es una crueldad. Significa que leyeron el reclamo de un inocente, lo archivaron y decidieron seguir estirando los plazos. El sistema judicial está incurriendo en una flagrante Retardación de Justicia (contemplada como falta grave en las leyes orgánicas del Poder Judicial).

Destruir la vida de un hombre y la de su familia sin pruebas contundentes es un delito institucional. Una justicia lenta e infundada no es justicia, es ensañamiento. El expediente de Gaston no necesita más informes, más excusaciones ni más «téngase presente». Necesita que se aplique la ley como corresponde y que la justicia sea verdadera, no de cartón. 

Como familia, exigimos que el nuevo despacho asuma su responsabilidad, valore la falta de pruebas, cumpla con la ley y dicte, de una vez por todas, la resolución de libertad que corresponde.

Familia de Gaston.

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