Se trata de Guillermo Michel. El diputado nacional que se lo conoce poco y nada en la provincia de Entre Ríos, habla de peronismo como si fuese un gran dirigente, pero en realidad no lo es.
¿Qué tiene Michel que, como pocos va saliendo dos veces en la semana por el canal C5N como un erudito en materia económica y política? Durante la noche de este miércoles, en el programa Duro de Domar conducido por Pablo Duggan, el legislador habló sobre la unidad del peronismo como si fuera un dirigente nacional que está a la altura de Kicillof, sugiriendo que los peronistas tienen que estar «junto a los problemas de la gente».
Para disipar dudas, el diputado nacido de una rosca dirigencial no hace mucho para acceder al cargo de legislador, todavía no aclaró desde donde sacó los fondos para su campaña política que superó holgadamente los más de mil millones de pesos. Ni hablar de las trapisondas y aprietes a dos mujeres que osaron competir por fuera de las estructuras del pejotismo, como las dirigentes, Carolina Gailliard y Paola Rubattino, quienes soportaron el ataque de los esbirros del legislador.
Con una mano prendida del saco del ex ucedé y operador de la embajada de EE UJU, Sergio Massa y la otra, en la cartera de la Aduana en donde se señala que hizo pingües ganancias, el diputado nacional Guillermo Michel se va abriendo camino en un escenario en donde la forma de hacer política con plata y pisando cabezas a la vieja usanza liberal, le puede hacer soñar, como otro foráneo, sentarse en el sillón de Urquiza. Pero como todos sabemos, a todo Urquiza como espada de Damocles, le puede llegar un López Jordán.





